Actualmente nos encontramos inmersos en la “tercera crisis del petróleo”, o eso es lo que piensa el actual ministro de Industria, Miguel Sebastián, quien ha propuesto diversas medidas para atajar ésto, algunas poco lógicas la verdad.

 Miguel SebastianEl ministro de Industria, ha propuesto varias medidas de cara a intentar solucionar la situación actual con el petróleo. Sin querer entrar a valorar si es bueno o no, o cómo puede repercutir en todo ésto el hecho de que el gobierno te regale dos bombillas, vamos a pasar a comentar lo que nos interesa en este blog, las que tienen relación directa con el mundo del motor.

Por un lado se ha marcado el objetivo de que en el año 2014 circulen por nuestras carreteras un millón de vehículos híbridos o eléctricos, medida en la que, la intención es buena, pero es sin duda complicada de llevar a la práctica a no ser que se dote la adquisición de estos coches de fuertes subvenciones. Aunque yo no tengo demasiado claro que ésto se vaya a cumplir, le doy un minipunto positivo porque el concepto en si, no me parece mal.

Sin embargo luego nos encontramos con la otra medida que nos afecta a los automovilistas, y es que el señor Sebastián quiere reducir un 20% la velocidad máxima en las vias cercanas a grandes ciudades y de circunvalación, ante lo que yo me pregunto: ¿es la velocidad la panacea con la que pretenden solucionar todos los males del mundo?

De todos es conocido el afán de la DGT por controlar la velocidad constantemente, según ellos, para rebajar las muertes en carretera. Parece que, en los tiempos que corren, todo lo que pase ligeramente de los 120 km/h en autopista, es una velocidad extremadamente peligrosa y culpable de todos los accidentes de tráfico, independientemente del estado de la via, del estado del vehículo, del estado del conductor o de la formación del mismo.

Ahora el señor ministro nos cuenta que para reducir el consumo, tenemos que reducir la velocidad. Quizá a Don Miguel deberían de explicarle como funciona un motor, y que se puede gastar muchísimo más combustible si conducimos nuestro vehículo en marchas cortas y altas revoluciones, aunque circulemos a baja velocidad, que si conducimos en las marchas más largas y a bajas revoluciones, aunque circulemos a bastante más velocidad. Ni que decir tiene que también le podrían hablar de la existencia de la sexta marcha en muchos coches, marcha destinada a ahorrar combustible circulando a bajas revoluciones, que no se puede usar a velocidades demasiado bajas.

Igualmente, alguien debería de decirle que mantener la velocidad y procurar evitar aceleraciones y frenazos, es otro de los mejores modos de ahorrar combustible, para lo que la DGT se debería de ocupar de preparar planes que evitasen de manera real, los atascos en carretera, y los ayuntamientos deberían de regular los semáforos de forma eficiente con el objetivo de que los coches estén parados el menor tiempo posible y las menos veces.

Actualmente en Madrid tenemos varias vias de circunvalación. Empezaremos hablando por ejemplo de la M-40 y la M-45, vias de 3 y hasta 4 carriles más arcen, fuera de poblado, con tramos con mejor trazado que muchos tramos de muchas autovías de nuestro pais (especialmente si hablamos de la M-45, la más nueva de las dos), donde la limitación ni siquiera llega a los paupérrimos 120 km/h, sino que se queda en 100 km/h. Según ésto, el ministerio de industria, pretendería rebajar aún más la velocidad, dejándola en 80 km/h, una cifra absolutamente ridícula. Podemos seguir hablando de la M-30, via en la que se circula a una velocidad de 90 km/h, salvo en los túneles, donde a pesar de los 4 carriles de muchos tramos, se circula a 70 km/h de velocidad máxima. En este caso se pretendería que circulásemos por el tunel a 55 km/h.

Por otro lado, en Barcelona, se rebajó no hace demasiado la velocidad en las rondas hasta 80 km/h, con las repercusiones de las que ya hemos hablado en la maquinita de recaudar de la DGT. ¿Habría que volver a bajarla aún más? o ¿se supone que aquí ya está descontado?

Como hemos dicho antes, alguien debería de susurrarle al ministro que, el consumo de un coche, depende más de la forma en que se conduce, que de la velocidad, siempre y cuando las velocidades no sean demasiado altas (dentro de los límites legales, nunca lo pueden ser).

A este paso llegará el dia en que será más interesante sacar la bici en lugar del coche, porque contaminaremos menos, si que ahorraremos combustible, y probablemente nos desplacemos a la misma velocidad que a la que nos acabarán permitiendo ir con un coche.