Lewis Hamilton

Está visto que algunas personas nunca tienen suficiente y eso debe de ser lo que le ocurre al piloto inglés de McLaren Mercedes Lewis Hamilton, quien, tras protagonizar “hazañas” como la de estrellarse contra el monoplaza de Kimi Raikkonen cuando éste estaba parado en un semáforo, ahora ha ido a por algo más grande.

Hamilton fue invitado a la regata JP Morgan Asset Management Round The Island Race, para que pilotara un barco, aunque suponemos que quien lo invitó no esperaba que la cosa terminase de la forma que lo hizo.

Ni siquiera esperó a que comenzase la prueba, ya que antes de eso, colisionó con otro barco generando daños por valor de alrededor de 60.000 dólares.

Al igual que en el incidente del semáforo, en el que Hamilton declaró que dicho semáforo estaba colocado de forma absurda, ahora tampoco admite que la culpa sea suya, declarando que “La culpa fue de ellos. Nosotros estábamos cerca de la línea de salida y el otro barco nos estorbó. Les avisamos con gritos para que se quitaran pero siguieron acercándose. Intentamos evitarlos pero se pusieron frente a nuestro barco“.

Está visto que algunos nunca cambian. Visto lo que le pasó recientemente a su padre, Anthony Hamilton, que estrelló un Porsche Carrera GT en un jardin cerca de su casa, quizá sea algo genético.