Algunos recordarán al Opel Ascona 400, el último coche con propulsión trasera en ganar el campeonato del mundo de rallys, en 1982.

Han pasado 30 años y ahora el Ascona se enfrenta a su sucesor natural, aunque en este caso se trate de un coche de calle, el Opel Insignia 4×4, en este caso equipado con un motor 2.8 V6 Turbo con 220 CV de potencia.

En este caso el enfrentamiento ha sido sobre el hielo, lo cual dota de cierta complejidad a la prueba.

¿Adivinais quien gana?